Tercos como una mula

12
 min
3
+
4.85
 • 
899
 calificaciones
A la pequeña Wendy le vendría bien aprender modales. No ayuda mucho en casa y, cuando alguien le pide que haga algo, le entra por un oído y le sale por el otro. Un día, tiene la oportunidad de montar a caballo, algo que le encantaría. ¿Qué pasará cuando descubra que el caballo es tan terco como ella?
Puedes descargar este cuento gratis en PDF e imprimirlo. En la aplicación Readmio tienes esta opción para cada cuento.
Descargar:
Tercos como una mula
QR code
Escanea este código QR para abrir la historia en la aplicación.
Mio’s tip
Toca las palabras 🔊 destacadas para reproducir los sonidos.

En un pequeño pueblo normal, en una casa normal, vivía una chica normal llamada Wendy. Wendy estaba en segundo grado y le iba bien en la escuela, pero en casa siempre había alguien quejándose de ella.

Por ejemplo, su abuela le gritaba:

—¡Wendy, por favor, tráeme la azucarera de la despensa!

Y entonces tenía que esperar y llamarla tres veces más antes de que Wendy finalmente fuera a la despensa y le trajera un tarro de... sal.

O su abuelo le decía:

—¡Wendy, por favor, ven a ayudarme a dar de comer a las gallinas!

Pero Wendy estaba demasiado ocupada dibujando un precioso caballo gris, así que respondía:

—Iré, abuelo, pero dentro de media hora, ¿vale?

Pero el abuelo no podía esperar media hora. Las gallinas tenían hambre y él tenía muchas otras cosas que hacer, así que fue a darles de comer él solo.

Todas las mañanas, los padres de Wendy le rogaban y le insistían para que se vistiera más rápido. Y para que se terminara la tostada... pero no servía de nada: Wendy siempre era la última de su clase en llegar al colegio. Y sus padres siempre llegaban tarde al trabajo, incluso cuando cruzaban la ciudad a toda velocidad.

Así sucedía todos los días. Wendy simplemente no escuchaba cuando otras personas necesitaban algo de ella. Ella seguía haciendo lo que le daba la gana. Recortaba, pegaba, dibujaba y soñaba despierta. La mayoría de las veces sobre caballos, porque los amaba más que a nada en el mundo.

Un día, su madre tuvo una idea:

—Mi pequeña Wendy —le dijo—, si consigues levantarte y vestirte rápido todas las mañanas de esta semana, y no somos las últimas en llegar a la escuela todos los días, te llevaré al club hípico el sábado…

Encontrarás éste y más cuentos en Readmio.

...encuentra el cuento completo en Readmio.

Readmio es una aplicación llena de cuentos e historias para dormir con sonidos que se activan con tu voz. Muchas historias son gratis y cada semana se añaden nuevos cuentos.

Prueba gratuita

Available for iOS, Android and Web

Download from App StoreDownload from Google Play
RatingsRatingsRatingsRatingsRatings

4.8/5 · 52k valoraciones

Más de la categoría Cuentos para mayores de 3 años

El diablillo

El diablillo

8
 min
3
+
4.8

Desde que un feo diablillo se fue a vivir al bosque cercano a una aldea, los aldeanos no querían acercarse a él y pensaban que era el culpable de todos los desastres que ocurrían en la aldea. Un día, una niña sufre una caída en el bosque y este suceso demuestra que, en realidad, el diablillo es bueno y cariñoso, y los aldeanos por fin se dan cuenta de su error y dejan a un lado todos sus prejuicios.

Nube saltarina

Nube saltarina

6
 min
3
+
4.8

Wilma es una nube joven y enérgica que no para de dar saltos. Sus movimientos frenéticos molestan a las demás nubes del cielo y a los pájaros. ¿Será capaz de encontrar un espacio donde ser ella misma?

La Locomotora

La Locomotora

10
 min
3
+
4.86

Tenemos por costumbre reemplazar las cosas viejas por otras nuevas, por cosas que son más bonitas y más modernas. Una vieja locomotora pasó por esa mala experiencia. No pudo mantenerse al día en los tiempos modernos y fue sustituida por flamantes trenes de alta velocidad mucho más rápidos. Después de largos años de servicio leal, la locomotora terminó en un rincón frío y oscuro de un depósito, como una vieja e inútil pieza de metal oxidado. Ahora, tan solo recordaba los momentos felices en los que solía llevar a familias enteras con sus niños en sus paseos por las montañas. ¿A alguien le podría importar el destino de la vieja locomotora? Lo averiguarás en este cuento.