Charles Perrault
Caperucita Roja
No hables con extraños. Este famoso cuento nos recuerda que hablar con extraños puede ser peligroso. Por suerte, esta historia tiene un final feliz.


Érase una
Un dÃa el rey presintió que su fin se acercaba, asà que mandó llamar a sus tres hijos y les dijo: —Ha llegado el momento de ceder el cetro real a uno de ustedes para poder pasar el resto de mi vida en
Pero como el rey no querÃa que fuese demasiado fácil, tomó tres plumas y las lanzó al aire. Cuando cayeron al suelo, dijo: —Ahora cada uno de ustedes debe elegir una pluma y dirigirse hacia donde apunta. —Una pluma apuntaba al este. La segunda revoloteó y se posó suavemente en el suelo, apuntando hacia el oeste. La tercera pluma cayó justo a los pies del rey sin indicar dirección alguna.
Los hermanos mayores rápidamente eligieron las dos plumas que apuntaban hacia el este y el oeste, mientras se reÃan con malicia del más joven que tendrÃa que quedarse en casa sin nada que hacer porque la última pluma no apuntaba en ninguna