Cuento africano
El hombre que nunca mentÃa
Es mejor ver algo una vez que oÃr hablar de ello mil veces. Este bonito cuento del continente africano nos enseña a no creer todo lo que oÃmos.


Hace mucho tiempo, cuando el dÃa y la noche ni siquiera existÃan, la gente vivÃa en completa oscuridad. Solo el fuego, que ya sabÃan hacer, proporcionaba un poco de luz en sus cuevas. Los chasquidos de la leña ardiendo en el
Las cuevas eran muy frÃas y húmedas porque el agua de los manantiales de la montaña se filtraba al
Un dÃa ocurrió que a uno de los cazadores se le prendió de repente un carboncillo en la mano. Cuando abrió la palma de la mano las brasas empezaron a brillar con gran
A partir de entonces, el cazador que llevaba el carboncillo en la mano caminaba siempre el primero para mostrar el camino a los demás. Pero la luz solo estaba donde él estaba, y la oscuridad y el frÃo seguÃan reinando en todo su
Un dÃa ese hombre subió a una alta colina y en la cima abrió la palma de la