Cuento indonesio
El pozo de Kantchil
No creas en todo lo que te dicen, la realidad puede ser muy diferente. La changuita Kantchil se cae en un pozo e inventa una historia sobre el fin del mundo para que los demás animales le ayuden a salir.


¿Te acuerdas del rey Midas? ¿Aquel cuyas manos convertÃan en oro todo lo que
Antes, ni siquiera habrÃa soñado con salir sin su corona de oro en la cabeza o sus elegantes ropajes. Después de todo, todo el mundo podrÃa pensar que era un hombre corriente, ¡y él no querÃa eso! Pero ahora, a menudo se quitaba la corona y la túnica y salÃa al bosque con un atuendo sencillo y cómodo. Le gustaba pasear entre los árboles, escuchando el canto de los pájaros y observando la belleza que lo
— ¡El campo es tan hermoso y poderoso! Nada se le puede comparar, ni siquiera el oro o las piedras preciosas —se dijo a sà mismo.
Un dÃa, el rey se alejó más de lo habitual. Caminó por todo el bosque oscuro, subió a una colina en la parte más alejada y, en lo alto de la colina, se encontró con Apolo, el dios del
Midas se sentó a cierta distancia y escuchó las canciones de ambos
El rey Midas no podÃa creer lo que
— ¡Pero Pan cantó mucho mejor! El árbitro es parcial —soltó sin pensar mientras se ponÃa en pie de un salto.
El árbitro, que acababa de darse cuenta de que estaba allÃ, le preguntó:
— ¿Y quién eres tú para juzgar…