El monstruo Bulgasari

9
 min
5
+
4.64
 • 
368
 calificaciones
Esta historia trepidante, y quizás un poco escalofriante, es originaria del continente asiático y nos cuenta cómo un monje que estaba huyendo para evitar la cárcel crea, de forma accidental, un monstruo lleno de púas. Este se come todos los objetos metálicos que encuentra y nadie puede detenerlo. Todo el Reino de Corea cae en la destrucción y el caos porque el rey decidió un día encarcelar injustamente a los monjes.
Puedes descargar este cuento gratis en PDF e imprimirlo. En la aplicación Readmio tienes esta opción para cada cuento.
Descargar:
El monstruo Bulgasari
QR code
Escanea este código QR para abrir la historia en la aplicación.
Mio’s tip
Toca las palabras 🔊 destacadas para reproducir los sonidos.

Érase una vez un reino llamado Goryeo. Un día, el rey ordenó a sus soldados que arrestaran a todos los monjes budistas del país.

—Cerrad todos los templos y meted a los monjes en la cárcel —mandó el rey.

Él pensaba que los monjes eran impíos y que se merecían un duro castigo, así que los soldados se dirigieron a los templos y los monjes huyeron despavoridos para evitar que los atraparan. Al enterarse de lo que estaba pasando, uno de los monjes decidió ocultarse en la aldea de su hermana.

—Hermana, por favor, escóndeme en tu casa o ¡me meterán en la cárcel! —le suplicó—. Seguro que los soldados no me vienen a buscar aquí.

Su hermana decidió ayudarlo y lo escondió en una pequeña habitación sin luz. El monje se encerró allí y su hermana le llevaba agua y comida hasta que tuvo una idea horrible. «¿Y si lo entrego a los soldados? Si les ayudo a atrapar otro monje, a lo mejor me recompensan», pensó.

Pero su esposo descubrió su malvado plan y, cuando su mujer salió de casa, él abrió la puerta de la habitación secreta para advertir al monje.

—¡Corre, huye! ¡Mi esposa fue a avisar a los soldados, vendrán a arrestarte!

El monje, al escuchar esto, se asustó mucho y se puso en marcha de inmediato, pero, antes de salir de la casa, se giró hacia su cuñado por última vez y le dijo:

—Gracias por salvarme la vida. No tengo nada con lo que agradecértelo, pues no tengo posesiones, pero tengo esto. Lo hice mientras estaba en la habitación.

Le entregó a su cuñado lo que parecía una diminuta figura de arcilla y se fue. El hombre observaba el curioso regalo cuando, de repente, la figura se retorció, sacó de…

Encontrarás éste y más cuentos en Readmio.

...encuentra el cuento completo en Readmio.

Readmio es una aplicación llena de cuentos e historias para dormir con sonidos que se activan con tu voz. Muchas historias son gratis y cada semana se añaden nuevos cuentos.

Prueba gratuita

Available for iOS, Android and Web

Download from App StoreDownload from Google Play
RatingsRatingsRatingsRatingsRatings

4.8/5 · 10,0k valoraciones

Más de la categoría Alrededor del mundo

Un nombre muy largo

Un nombre muy largo

8
 min
5
+
4.79

Las soluciones más sencillas pueden ser las más eficaces. Según una antigua leyenda china, cuanto más largo era el nombre que se le daba a una persona, más feliz y duradera sería su vida.

La leyenda del Sol

La leyenda del Sol

6
 min
5
+
4.68

En los tiempos en los que no sabíamos explicar muchas cosas, los antiguos habitantes de nuestro planeta crearon varias leyendas para explicar diversos fenómenos naturales. Cómo llegó el Sol al cielo para brillar sobre nuestras cabezas y por qué se alternan el día y la noche es el tema de esta antigua leyenda, que viene de lugares tan lejanos como Sudáfrica.

La leyenda del arroz

La leyenda del arroz

6
 min
3
+
4.77

El arroz, uno de los cereales más importantes, es bien conocido en todos los rincones del mundo y la gente lleva sembrando y cosechando esta planta desde hace más de seis mil años. Su historia comenzó en las llanuras bajo las montañas indias. Hoy en día, en la India, este alimento básico es una parte dominante de la dieta. Según una leyenda india, antaño bastaba un solo grano de arroz para saciar a una persona, porque por aquel entonces los granos de arroz eran muchísimo más grandes en comparación con los que los conocemos hoy. La gente ni siquiera tenía que preocuparse de cultivar la planta y cosecharla, porque los granos de arroz maduros rodaban solos a los graneros de los campesinos de aquella época. Si tenéis curiosidad por saber cómo era el arroz en aquellos tiempos y por qué tiene hoy granos tan pequeños, leed nuestro cuento de los arrozales.