Pinocho

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Un cuento mundialmente famoso nos enseña que mentir no vale la pena.

Cuando un solitario tallador de madera crea una marioneta de madera por simple placer, de pronto cobra vida. La extraordinaria marioneta se convierte en un niño inquieto y aventurero llamado Pinocho. Pero cuando miente, su naricita empieza a crecer.
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Pinocho
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Había una vez un viejo tallador de madera que se ganaba la vida tallando juguetes. Hacía todo tipo de artículos, como elefantes, muñecos y soldaditos. Su nombre era Geppetto y era el tallador de madera más hábil en kilómetros y kilómetros a la redonda.

Pero se sentía solo, porque no tenía a nadie más que a su pequeño gato naranja llamado Fígaro, que era su mejor amigo. Pero claro, no era un ser humano. Ya mayor, Geppetto lamentaba solamente una cosa: no tener un hijo o una hija que le alegrara los días.

Una vez, mientras paseaba por el bosque, se encontró con un hermoso trozo de madera y nada más fijar sus ojos en él supo que iba a ser una maravillosa marioneta. Cortó la madera y se puso a trabajar ese mismo día.

Estaba muy satisfecho cuando terminó. ¡La marioneta parecía tan real! Podía mover sus bracitos y piernas y vestía ropajes hermosos. Geppetto estaba encantado con su trabajo y Fígaro, sentado a su lado, agitaba la cola con entusiasmo y maullaba alegremente.

—Te llamaré Pinocho —dijo Geppetto con una sonrisa cuando colocó al niño de madera en un pequeño armario junto a su cama.

Como ya era bastante tarde, Geppetto se estaba preparando para ir a dormir. Afuera todo estaba oscuro y miró por la ventana hacia la noche.

—Mira el hermoso cielo, Fígaro —dijo Geppetto mientras tomaba a su gato entre los brazos y los dos contemplaban la noche estrellada. El gato ronroneó.

—Es una verdadera lástima que nunca haya tenido la suerte de tener un hijo. Si Pinocho estuviera hecho de carne y hueso y no fuera un muñeco tallado en madera —dijo, rezando a la estrella más brillante del cielo. Era su estrella favorita y la de la…

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