Los siete cabritos

11
 min
3
+
4.82
 • 
882
 calificaciones
El famoso cuento de los hermanos Grimm sobre unos cabritos traviesos y un lobo feroz.

La madre cabra deja a sus cabritos solos en casa, y el lobo hambriento percibe inmediatamente la oportunidad de conseguir un sabroso almuerzo. El lobo intenta llegar a los cabritos de muchas maneras. Al final abren la puerta pensando que es su madre. Pero los espera una gran lección...
Puedes descargar este cuento gratis en PDF e imprimirlo. En la aplicación Readmio tienes esta opción para cada cuento.
Descargar:
Los siete cabritos
QR code
Escanea este código QR para abrir la historia en la aplicación.
Mio’s tip
Toca las palabras 🔊 destacadas para reproducir los sonidos.

Érase una vez una casita de madera con una gran puerta verde en un prado bajo las montañas, y en esa casa vivían una cabra llamada Elisa y sus siete bebés.

Los cabritos, que es como llamamos a los bebés de las cabras, habían nacido apenas unas semanas antes, por lo que sólo salían de casa con su madre. Aún eran bebés, pero ya tenían cuernitos y les gustaba jugar y hacer travesuras, así que Elisa decidió enseñarles los peligros que podían encontrarse por el mundo si no tenían cuidado.

Su madre los llevó a la tierra donde vivía el viejo guardabosques gruñón, más allá del ruidoso riachuelo. Tenía un jardín enorme con muchos árboles frutales en flor, arbustos con hojas verdes y crujientes y frambuesas esperando a ser comidas. Los niños nunca habían probado las frambuesas antes, y les encantaron.

Elisa estaba a punto de regañar a sus pequeños glotones por masticar los arbustos de frambuesas del guardabosque cuando oyeron un ladrido furioso muy cerca. Fue tan fuerte que las patitas de los cabritos empezaron a temblar y, un momento después, al ver el aspecto del perro del guardabosques, se asustaron aún más.

Se llamaba Colagusano, que no es un nombre que asuste, pero tenía un largo pelaje oscuro que se erizaba en una cresta sobre su espalda ¡Era aterrador, tan grande como un oso! Sin embargo, Elisa mantuvo la calma porque sabía que Colagusano estaba atado y sólo podía llegar hasta el manzano, que estaba lo suficientemente lejos como para que estuvieran a salvo.

— Así que, mis pequeños —dijo con voz firme—, quiero que recuerden lo peligroso que puede ser por estos alrededores, y prométanme que nunca vendrán aquí.

—¡Lo prometemos, mamá! No vamos a olvidarnos de un perro tan grande y temible…

Encontrarás éste y más cuentos en Readmio.

...encuentra el cuento completo en Readmio.

Readmio es una aplicación llena de cuentos e historias para dormir con sonidos que se activan con tu voz. Muchas historias son gratis y cada semana se añaden nuevos cuentos.

Prueba gratuita

Available for iOS, Android and Web

Download from App StoreDownload from Google Play
RatingsRatingsRatingsRatingsRatings

4.8/5 · 52k valoraciones

Más de la categoría Cuentos populares

Blanca Nieves y los siete enanitos

Blanca Nieves y los siete enanitos

23
 min
5
+
4.86

Este cuento es una historia mundialmente famosa en la que el bien vence al mal. Cuando la hermosa Blanca Nieves escapa de la malvada reina, consigue la ayuda de siete enanitos que viven en una modesta cabaña en el bosque.

Cómo el granjero repartió los gansos

Cómo el granjero repartió los gansos

7
 min
8
+
4.79

Un cuento popular tenebroso y, en algunos momentos, cruel sobre como la razón y la justicia vencen a la codicia. El ingenio del pobre granjero divierte incluso al rico, pero a la vez, justo y compasivo señor. El granjero inventa y resuelve ingeniosamente la cuestión del reparto de los gansos, por lo que obtiene una generosa recompensa del señor.

La historia de la madera

La historia de la madera

5
 min
5
+
4.54

La pereza nunca da buenos resultados. Hay una leyenda que dice que, hace mucho tiempo, la gente no tenía que cargar la madera de las montañas a las aldeas. Simplemente se movía sola hasta las casas de los habitantes. Un día, una mujer no quiso volver a casa andando y se subió encima de los troncos para que la cargara hasta la aldea. Pero estos no se movieron. Desde ese momento, la gente tuvo que cargar con la madera a cuestas desde los bosques.