Cuento finlandés
El viejo granjero y los estafadores
Engañar no compensa y eso es lo que aprenden los dos estafadores de la historia. Aunque engañan al viejo granjero, éste les da una buena lección.


Hace mucho tiempo, cuando en la tierra aún no habÃa rÃos burbujeantes ni lagos cristalinos, sólo existÃa un mar solitario. Este era el hogar de cuatro dragones: el Dragón Largo, el Dragón Amarillo, el Dragón Negro y el Dragón de las Perlas.
De vez en cuando subÃan a la superficie, chapoteaban y se elevaban en el cielo mientras jugaban al escondite entre las densas
Un dÃa, mientras jugaban y se perseguÃan por el cielo, el Dragón de las Perlas llamó a los otros tres:
— ¡Vengan aquÃ! Vengan todos. ¡Rápido! ¡Hay algo digno de ver!
Los Dragones Largo, Amarillo y Negro se apresuraron hacia él de inmediato.
— ¿Qué pasa? ¿Qué pasa? —preguntaban sus amigos con impaciencia, entusiasmo y un poco de preocupación...
El Dragón de las Perlas señaló al suelo. ¡HabÃa una enorme multitud de gente! Algunos lloraban y se lamentaban, mientras que otros rezaban de rodillas y quemaban incienso que olÃa a canela. Los lamentos, los llantos y el olor a canela llegaron al corazón de todos los
De repente, los dragones oyeron a una mujer rezando a los dioses.
— Por favor, ¡sólo envÃenos unas gotas de agua! Sólo una gota, es todo lo que pedimos. Una mÃsera gotita. Hace meses que no llueve y, ¡todos nuestros cultivos están a punto de marchitarse y
— Pobre gente —dijo el Dragón Amarillo con tristeza. Sacudió la cabeza, conteniendo las lágrimas.
— Van a morir todos de hambre si no llueve pronto —dijo el Dragón Negro. A él también se le partÃa el corazón al verlos.
Entonces el Dragón de las Perlas tuvo una idea.
— ¿Por qué no vamos al mismÃsimo Dios de la Lluvia y le pedimos que envÃe a la gente un poco de agua fresca desde el cielo? —dijo.…