Cuento africano
El hombre que nunca mentía
Es mejor ver algo una vez que oír hablar de ello mil veces. Este bonito cuento del continente africano nos enseña a no creer todo lo que oímos.


Había una vez una jungla en la que vivían en armonía muchísimos animales. Entre ellos, también vivía un chacal moteado. Al anochecer, siempre recorría la jungla en busca de comida sabrosa para saciar su hambre voraz. Sin embargo, últimamente no tenía mucha suerte. Su estómago vacío sonaba y sonaba cada vez más y
Los días pasaban y el chacal no conseguía nada para llevarse a la boca. Así que, un día, intentó probar suerte fuera de la selva y decidió ir hasta el pueblo más cercano para buscar algo que saciara su apetito ya que la situación era cada vez más insoportable. Desde que apareció por la entrada del pueblo, los perros guardianes se dieron cuenta de inmediato de su presencia. Había unos seis o siete perros, por miedo no le dio tiempo ni a contarlos. Eran feroces y con sus ladridos y sus afilados dientes
En su desesperada huida, de repente, encontró una casita y entró rápidamente para refugiarse. En la casa había unos baldes de pintura azul y, sin pensarlo dos veces, se metió
Después, un…