Cuento armenio
El rey y el tejedor
La experiencia es a veces más valiosa que lo que dicen los libros. Un tejedor muy pobre demuestra ser más inteligente que los eruditos de la corte real, a quienes se les paga por sus servicios.


Érase una vez, un hombre que tenía cuarenta hijos y una hija
En la habitación había cuarenta y dos camas. La hermana ciega las arreglaba todas las mañanas y encendía el fuego bajo el caldero, en el que preparaba la comida para
Se acercaba el otoño. Las hojas del manzano empezaban a ponerse amarillas y las primeras manzanas estaban maduras. El padre trabajaba todo el día. Alentaba al caballo para que fuera más
Un día, el padre, cansado de tanto trabajar, llegó a casa sintiéndose
Cuando todos sus hijos se habían despedido de él, se sentó por última vez y dijo: — Recuerden que el trigo de nuestro campo hace el mejor pan. Trabajen juntos y vivan como hermanos. No se peleen nunca. Tengo una cosa más que pedirles. Antes…