Cuento finlandés
El viejo granjero y los estafadores
Engañar no compensa y eso es lo que aprenden los dos estafadores de la historia. Aunque engañan al viejo granjero, éste les da una buena lección.


Érase una vez, un hombre que tenía cuarenta hijos y una hija
En la habitación había cuarenta y dos camas. La hermana ciega las arreglaba todas las mañanas y encendía el fuego bajo el caldero, en el que preparaba la comida para
Se acercaba el otoño. Las hojas del manzano empezaban a ponerse amarillas y las primeras manzanas estaban maduras. El padre trabajaba todo el día. Alentaba al caballo para que fuera más
Un día, el padre, cansado de tanto trabajar, llegó a casa sintiéndose
Cuando todos sus hijos se habían despedido de él, se sentó por última vez y dijo: — Recuerden que el trigo de nuestro campo hace el mejor pan. Trabajen juntos y vivan como hermanos. No se peleen nunca. Tengo una cosa más que pedirles. Antes…