Cuento africano
El hombre que nunca mentía
Es mejor ver algo una vez que oír hablar de ello mil veces. Este bonito cuento del continente africano nos enseña a no creer todo lo que oímos.


Hace mucho tiempo, en lo más alto de la neblinosa cordillera de los
Los incas eran un pueblo muy culto, famoso por su arte, sus tallas de piedra y sus juegos un tanto peculiares. Vivían en las montañas para que otros pueblos no dieran con ellos. Su sociedad se extendía por un área muy extensa y, en esa época, no existía el correo, por lo que eran los mensajeros los que mantenían la comunicación entre los asentamientos y llevaban los mensajes a pie de una población a otra. Los mensajeros eran muy respetados porque eran muy rápidos y siempre se podía confiar en ellos. Cuando recibían un mensaje, corrían para pasarle el pergamino al siguiente
Uno de los mensajeros se llamaba
Un día, el rey lo mandó llamar. Quería confiarle un mensaje muy