Las sandalias mágicas

9
 min
8
+
4.75
 • 
420
 calificaciones
Ayudar a los demás de forma desinteresada nos hace verdaderos héroes.

Esta es una preciosa historia sobre un mensajero con un gran corazón que pierde su trabajo al detenerse a ayudar a los que lo necesitan. Aunque no cumple con su deber y no entrega el mensaje, al final todo acaba bien y obtiene como premio unas sandalias mágicas. Gracias a ellas, podrá hacer su trabajo y ayudar a los demás.
Puedes descargar este cuento gratis en PDF e imprimirlo. En la aplicación Readmio tienes esta opción para cada cuento.
Descargar:
Las sandalias mágicas
QR code
Escanea este código QR para abrir la historia en la aplicación.
Mio’s tip
Toca las palabras 🔊 destacadas para reproducir los sonidos.

Hace mucho tiempo, en lo más alto de la neblinosa cordillera de los Andes, se extendía un imperio fundado por los incas. Sus viviendas eran tan sólidas que aún perduran hoy en día. Los incas eran conocidos por construir sus casas con sumo cuidado, por lo que es lógico que aún se mantengan en pie después de muchas guerras y desastres naturales.

Los incas eran un pueblo muy culto, famoso por su arte, sus tallas de piedra y sus juegos un tanto peculiares. Vivían en las montañas para que otros pueblos no dieran con ellos. Su sociedad se extendía por un área muy extensa y, en esa época, no existía el correo, por lo que eran los mensajeros los que mantenían la comunicación entre los asentamientos y llevaban los mensajes a pie de una población a otra. Los mensajeros eran muy respetados porque eran muy rápidos y siempre se podía confiar en ellos. Cuando recibían un mensaje, corrían para pasarle el pergamino al siguiente mensajero, intercambiaban estos pergaminos en lugares que habían acordado y los entregaban con una rapidez increíble, aunque tuvieran que recorrer largas distancias.

Uno de los mensajeros se llamaba Hualachi. Todo el mundo sabía que era muy valiente, sabio y leal a su señor, pero además Hualachi no soportaba ver a alguien sufrir. Si al entregar un mensaje veía a alguien que necesitaba ayuda, siempre se detenía para ver qué podía hacer y los otros mensajeros se quedaban esperándolo. Esa era su debilidad, pero, aun así, tenía el favor del rey porque una vez también lo había ayudado a él.

Un día, el rey lo mandó llamar. Quería confiarle un mensaje muy importante para uno de sus generales, que estaba en el frente de guerra contra sus enemigos. El mensaje contenía nuevas órdenes…

Encontrarás éste y más cuentos en Readmio.

...encuentra el cuento completo en Readmio.

Readmio es una aplicación llena de cuentos e historias para dormir con sonidos que se activan con tu voz. Muchas historias son gratis y cada semana se añaden nuevos cuentos.

Prueba gratuita

Available for iOS, Android and Web

Download from App StoreDownload from Google Play
RatingsRatingsRatingsRatingsRatings

4.8/5 · 52k valoraciones

Más de la categoría Alrededor del mundo

La leyenda de la vainilla

La leyenda de la vainilla

6
 min
5
+
4.65

La bella Xanath, de familia adinerada, se enamora de un joven pobre. Empiezan a verse en secreto porque los padres de ella nunca aceptarían a alguien de una familia sin dinero. Un dios que vive en un templo cercano también se enamora de Xanath. Pero, a pesar de su riqueza, no consigue conquistar el corazón de la chica. Furioso, castiga a Xanath porque hay cosas en la vida que el dinero no puede comprar. No podemos comprar las cosas más importantes de la vida, como la salud o el amor.

El hombre de los cocos

El hombre de los cocos

8
 min
5
+
4.76

Este cuento filipino habla de un hombre que va a recoger cocos. Sin embargo, con la esperanza de obtener buenas ganancias, no escucha los consejos bienintencionados del prójimo, e incluso esta sencilla tarea se complica enormemente al final.

El campesino impaciente

El campesino impaciente

4
 min
5
+
4.41

Esta es la historia de un agricultor demasiado impaciente. No le gustaba lo despacio que crecían las semillas que había plantado en su campo, pensaba que eran perezosas, así que decidió ayudarlas para poder cosechar antes. Sin embargo, lo único que consiguió fue dañar las plantas y, al final, su impaciencia hizo que no hubiera cosecha. La paciencia y la meticulosidad siempre dan sus frutos.