Cuento armenio
El rey y el tejedor
La experiencia es a veces más valiosa que lo que dicen los libros. Un tejedor muy pobre demuestra ser más inteligente que los eruditos de la corte real, a quienes se les paga por sus servicios.


Hace mucho tiempo, en los confines del norte vivía una tribu
Todos los jóvenes cazaban y pescaban; llevaban a sus familias lo que capturaban o mataban. Pero había una anciana que vivía a las afueras de la aldea y que no tenía marido, hermano o hijo que la ayudara con la comida. Entonces los vecinos se turnaban para ayudarla y darle una parte de lo suyo.
La anciana se sentía sola. ¡Quería una familia! Pasaba la mayor parte de sus días caminando por las frías e invernales costas, rezando para tener un
La pequeña bola de pelo blanco yacía inmóvil. Al principio la anciana pensó que estaba muerto, pero pronto se calentó y gimió un
A partir de ese día, madre e hijo comenzaron a volverse muy cercanos. Ella le hablaba y parecía como si el osezno hubiera adquirido una mente
A los aldeanos no les molestaba el osezno y los niños de la aldea lo querían mucho. Todos los días venían al iglú de la anciana. —¿Puede salir a jugar Nakoda? ¿Por favor,…