Tereza Sebesta
Una nana lluviosa
Está lloviendo afuera y podemos relajarnos juntos escuchando esta nana de la naturaleza. Acompáñanos mientras nos calmamos y nos dormimos con el sonido de una suave lluvia en esta breve meditación antes de dormir.


Érase una
Siempre avanzaba despacio y con cuidado, pero de todas formas los cántaros se sacudían en la carreta y traqueteaban y su tintineo resonaba en las colinas.
Un día, llegaron fuertes lluvias y no dejaron de caer durante casi una
Cuando por fin salió el sol, el alfarero saltó de alegría y cargó la carreta con sus mejores y más hermosos cántaros. Salió temprano por la mañana, pero después de una hora de camino, sus ruedas comenzaron a hundirse en el suelo
Pronto el camino estaba tan enlodado que las ruedas de madera quedaron atrapadas por completo y el caballo no pudo tirar de la carreta ni un centímetro más. El alfarero le dio unos golpecitos e intentó hacerlo avanzar. Pero el caballo estaba agotado y solo relinchaba y
—¿Por qué me tiene que caer toda la mala suerte del mundo a mí? Nadie quiere ayudarme. ¡Siempre tengo que hacer todo solo! ¿Dónde está Hércules cuando se le
Hércules…