Cuento africano
El hombre que nunca mentÃa
Es mejor ver algo una vez que oÃr hablar de ello mil veces. Este bonito cuento del continente africano nos enseña a no creer todo lo que oÃmos.


Érase una vez un viejo granjero que tenÃa una vaca muy, muy
A pesar de la tristeza que esto le producÃa, decidió llevarla al mercado del pueblo y venderla al carnicero. Pensó que conseguirÃa unas cuantas monedas de oro y que podrÃa utilizarlas para comprar una novilla joven y llena de energÃa.
Al dÃa siguiente, el granjero se levantó al amanecer y caminó despacio hacia el pueblo con su vaca. Llegó pronto, pero ya habÃa vendedores por todas partes. Estaban montando sus puestos con sus mercancÃas y preparándose para el trabajo del dÃa.
El mercado estaba tan concurrido, con tanta gente, que no se fijó en dos estafadores sentados en una
— Eh, granjero —dijo uno de ellos. — ¡Qué bonita cabra tienes
— Esos tontos ni siquiera saben distinguir una cabra de una
Los estafadores, bastante entretenidos con este juego, corrieron silenciosamente delante de él. Encontraron un tendedero con camisas y pantalones de hombre y se cambiaron rápidamente. Corrieron a un nuevo lugar frente al granjero y se apoyaron en una pared para esperar a que se acercara.
— ¡Qué cabra tan maravillosa, señor granjero! —gritó el segundo estafador. —¿Va a venderla?.
— ¿Se ha vuelto loca la
Siguió adelante, tratando de…