Cuento coreano
El tigre desagradecido
Un adorable cuento sobre la gratitud que seguro nos interesará a todos. Un cuento del reino animal sobre la gratitud, la justicia y una inteligencia extraordinaria que ayuda a salvar a un ser humano indefenso.


Érase una vez un viejo granjero y su gato atigrado que vivían en una casa en el límite del bosque. Cuanto más pasaba el tiempo, más débil estaba el gato. Un día, estaba tan frágil que lo único que hizo en todo el día fue tumbarse encima de la estufa a
El hombre ni se acordaba de la última vez que el gato había atrapado al menos un
Y es lo que hizo. El granjero agarró al gato, lo llevó muy adentro del
Al gato le tomó un momento ver dónde estaba y, cuando miró a su alrededor, vio a una elegante zorra roja.
—¿Tú quién eres? —preguntó la zorra.
—Soy el Señor Gato de Villamiau —dijo el gato.
—¡Pues me gustas! —contestó la zorra—. Si no tienes dónde ir, acompáñame. ¡Podemos ser como un
Al Señor Gato le gustó la idea, así que la zorra lo guio a su madriguera.
Unos días después, la zorra iba caminando por el bosque cuando se encontró con su amiga la liebre.
—Hola, querida amiga —dijo la liebre—, ¡cuánto tiempo sin verte! La próxima vez que pase por tu madriguera, te haré una visita.
—Será mejor que no vengas… —la disuadió la zorra—. El Señor Gato de Villamiau vive ahora conmigo. Si te ve, te hará
La liebre se asustó tanto que se le pusieron los bigotes tiesos y ya no volvió a pasar cerca de la