Cuento celta
El perro rojizo
Este cuento celta te trae la alegre historia de un zorro astuto. Cuando su hermoso pelaje rojizo se convierte en el hogar de las molestas pulgas, el zorro idea una ingeniosa manera de deshacerse de ellas.


Érase una vez un lago grande y
No había criaturas más elegantes y gráciles en ningún lugar. Pasaban todo el día en el agua, nadando de un lado a otro. Sus densas plumas blancas nunca se mojaban y los protegían del frío. Les encantaba remar por el lago sin ninguna preocupación.
Cerca del lago había álamos altos y grises donde anidaban cuervos negros. Buscaban comida a la orilla del lago y sus graznidos se podían escuchar por todas
Sin embargo, uno de los cuervos no venía al lago sólo para comer. También le gustaba observar a los cisnes. Admiraba su gracia y belleza, la delicadeza con la que nadaban y la tranquilidad con la que comían. Observaba y observaba, hasta que un día decidió que quería convertirse en uno de ellos.
Aunque llevaba una vida placentera junto a los otros cuervos en un nido sólido y seco hecho con ramitas, no le gustaba su
Con esa idea, dejó su acogedor nido en el álamo y empezó a hacer lo mismo que hacían los cisnes. Se introducía en el agua
Intentaba erguirse de la misma manera que lo hacían ellos, para parecer un cisne desde lejos. Intentaba estirar su cuello corto y rechoncho en forma de elegante “ese”.
Todos los días frotaba sus plumas negras como la medianoche sobre los guijarros de la orilla…