Hermanos Grimm
El rey Pico de Tordo
Este cuento popular enseña que ser arrogante no vale la pena. La verdadera riqueza y belleza proceden de nuestra modestia, sinceridad y amabilidad.


Érase una vez, dos
Su hermano menor, Alberto, era exactamente lo contrario de Martín. Siempre era amable y servicial con todos, sin importar quiénes eran. Compartía con los demás a pesar de que era tan pobre que a veces ni siquiera tenía para comer. Siempre veía lo bueno en todo.
Una noche especialmente gélida, Alberto fue a casa de su hermano mayor para pedirle ayuda. Era pleno invierno. El pobre Alberto no tenía carbón para calentarse ni comida para
Le dijo a su hermano que no había comido en tres días, pero a Martín no le importó que Alberto tuviera frío y hambre, se rio de él cruelmente y cerró la puerta de un golpe.
—¡Muérete de hambre o congélate, me da igual! —gritó mientras cerraba con llave la puerta.
Alberto decidió ir al bosque a buscar comida. Solamente tenía su fino abrigo y pantalones de lana y sus botas tenían grandes agujeros en las suelas. Pero tenía hambre y empezó a caminar. Deambuló por el bosque durante lo que parecieron horas. Buscó sin éxito cualquier cosa que pudiera
Había un silencio total excepto por el solitario ulular de un
Soñó con una gran hoguera crepitante y recordó cómo se sentía. Se imaginó acercando…