La madre de Max preparó el último sándwich para el viaje. Luego, ella y el padre de Max comenzaron a cargar el equipaje en el coche y le gritaron a Max:
— ¡Date prisa! ¡Tenemos que llegar antes de las diez! Se lo prometimos a tus abuelos.
Max miró el nuevo reloj inteligente que llevaba en la muñeca. Marcaba las 07:10. Su reloj también contaba los pasos que daba al dÃa, sus latidos, e incluso podÃa utilizarse como calculadora o para hacer llamadas telefónicas. A Max le encantaba su reloj. Limpió cuidadosamente la pantalla y lo cubrió con una funda. Metió otro libro en la mochila y se dirigió al coche.
Sus abuelos vivÃan en Austria, ¡y hacÃa mucho tiempo que no los veÃa! Max tenÃa 4 años la última vez que estuvo allÃ, y ahora ya tiene 6. Sin embargo, recordaba el perro de su abuelo y las albóndigas de su abuela. Max estaba deseando verlos.
En cuanto salieron, su madre empezó a enseñarle a hablar despacio para que el abuelo y la abuela pudieran entenderlo. Le dijo que iba a ser un viaje estupendo y que también irÃan de excursión a los Alpes. Y añadió:
— Si te portas bien, ¡quizá el abuelo te lleve a su taller y te enseñe su rara colección de relojes!
Su abuelo era un famoso relojero. SabÃa todo sobre relojerÃa y cómo arreglar cualquier reloj roto.
— ¡También verás los famosos relojes de cuco del abuelo! —dijo mamá.
— ¿Relojes de cuco? —preguntó Max sorprendido, mirándola.
— ¡Exacto! Son relojes que tienen un cuco dentro. Sale volando cada hora y dice «cucú» para indicar la hora que es. Por ejemplo, cuando son las dos, dice «cucú» dos veces —le explicó su madre.
El corazón de Max latÃa…