Esopo
Ratón de campo y ratón de ciudad
Mejor vivir feliz y tranquilo que en la opulencia, pero con miedo de perder la vida. Cuando el ratón de campo va a visitar a su primo a la ciudad, encuentra lujo y prosperidad, pero también miedo por su vida.


Érase una vez un toro muy recio y cruel llamado Antón. Tenía unos cuernos muy grandes y unas pezuñas muy fuertes. Siempre que se encontraba con alguien más pequeño o más débil que él, lo embestía y resoplaba para asustarlo.
Un día, Antón estaba pastando en un prado no muy lejos de una enorme granja. Se deleitaba alegremente con la hierba
—¡Sal de ahí, ratón pendenciero! —gritó—. Si eres valiente para fastidiarme, ¡da la cara!
Pero Angus no salía. Solo se
El toro nunca antes había estado tan furioso.
—¡Esto es demasiado! —gruñó entre dientes—. No dejaré que un minúsculo ratón, que es cien veces…