Cuento chino
Un nombre muy largo
Las soluciones más sencillas pueden ser las más eficaces. Según una antigua leyenda china, cuanto más largo era el nombre que se le daba a una persona, más feliz y duradera sería su vida.


Un día, el señor Kim salió de viaje hacia Seúl. Vivía con su familia en una pequeña aldea de las montañas y nunca había ido a la capital. Había escuchado rumores de que era una ciudad maravillosa y que estaba repleta de riquezas como no había visto nunca
El señor Kim decidió visitar la ciudad porque su hija iba a cumplir la mayoría de edad y quería comprarle unas horquillas de plata y zapatos de seda para su boda. Quería que fuera la novia más bonita de toda la aldea, por lo que contó las monedas que tanto le había costado
La capital estaba lejos y el camino hasta allí era largo e incómodo, pero lo guiaba la curiosidad. Estaba deseando ver Seúl con sus propios ojos y, cuando al fin llegó, vio que todas las historias eran ciertas.
Seúl era toda una joya que refulgía con colores brillantes y ruidos
El señor Kim no podía abarcar todo lo que ocurría a su alrededor y los extraños olores y colores lo habían dejado tan desconcertado que no se atrevía ni a entrar en las tiendas y hablar con los vendedores.
Mientras examinaba con timidez las cuentas de ámbar y la tela de seda que había en una de las tiendas, el comerciante lo vigilaba desde una esquina. Su aguda mirada captó rápidamente las ropas simples y vulgares del señor Kim, lo que significaba que venía de una aldea, así que decidió aprovecharse de la inocencia de su
—Veo que está interesado…