Charles Perrault
Caperucita Roja
No hables con extraños. Este famoso cuento nos recuerda que hablar con extraños puede ser peligroso. Por suerte, esta historia tiene un final feliz.


Érase una vez, en un reino muy lejano, en donde había un castillo
Todos los días se levantaban con la esperanza de que al fin llegaría el tan aclamado deseo. Lo amarían con todo su corazón.
Un día, la reina caminaba tristemente en su jardín, escuchando a las ranas reales croar, cuando decidió acercarse al
Exactamente un año después, la reina tuvo una pequeña hija, a la que llamó
Como era costumbre, en la lista de invitados debían estar las Hadas, su trabajo consistía en determinar cuál sería el destino de la hija
El día de la fiesta, todos en el reino estaban felices. El ambiente se llenó de risas por todas partes, incluso los sirvientes del castillo silbaban alegremente por los
Había tanta comida deliciosa que las mesas crujían por tanto
A medianoche, las Hadas llegaron a expresar sus deseos para la princesa Marianne. Desearon cosas maravillosas para la vida de la pequeña niña: sabiduría, belleza, buenas virtudes, riquezas y muchas otras cosas
Pero antes de que la última de las doce Hadas pudiera hablar,…